Cambios en la forma de estudiar y de jugar de los niños en 20 años...
martes, 4 de marzo de 2014
lunes, 3 de marzo de 2014
El móvil
El otro día mi hija María, de tres años, me dijo en la calle: "Mamá guarda el móvil en el bolso y atiéndeme, dame la mano". Me dirigía con mis dos pequeños hacia el parque y mientras caminábamos yo estaba "whatsappeando" con mi imprescindible móvil a una amiga.
Me di cuenta, avergonzada, que había dejado de prestar atención a mis niños, que en esos momentos querían estar conmigo, para charlar de cosas banales con alguien que ni siquiera estaba conmigo, cuando lo importante era acompañar y atender a mis hijos.

¡Qué mareo!
A mi hija María no le gusta nada ir en coche, siempre que nos montamos en él nos pide que mejor vamos todos andando. Y es comprensible, ya que a la primera de cambio, mi niña se marea y no puede evitar vomitar, aunque el trayecto sea muy cortito.
Palidez, sudores fríos, vértigos, náuseas... estas desagradables sensaciones las sufre no solo mi hija, sino muchos otros niños cuando se montan en un vehículo.
¿Por qué nos mareamos?
Son muchas las partes del cuerpo que actúan para desencadenar un mareo. La más importante es el laberinto, esa pequeña cavidad alojada en el odio y tapizada de células sensibles. Cualquier movimiento, por mínimo que sea, lo excita y las estimulaciones propias de un viaje, con las curvas, baches, frenazos y acelerones, lo hacen con demasiada rapidez para que se adapte a los cambios. El mareo se produce cuando llegan informaciones contradictorias al sistema nervioso central: los ojos percibe una sensación y el laberinto aun está procesando la información anterior.
Evitar la aparición del mareo es complicado, pero sí se puede prevenir y controlar en cierta media el mareo de nuestro pequeño:
- Sentémosle en el lugar con menor movimiento del vehículo.
- Intentemos que se fije en el paisaje y los detalles del trayecto. Juguemos con él al "veo-veo", o a las adivinanzas...
- Mantengamos el coche aireado, no permitiendo fumar nunca dentro del coche.
- Si el viaje es largo, paremos cada dos horas para poder estirar las piernas y respirar aire limpio.
- Si nuestro niño suele vomitar, tengamos siempre a mano una bolsa.
- Es preferible que nuestro hijo esté descansado antes de iniciar el viaje, ya que el cansancio acrecienta los síntomas del mareo.
- Pongámosle ropa cómoda y que no comprima su tripita.
- Evitemos la sobrecarga o el vacío del estómago antes de salir. Es preferible que coma alimentos secos y ricos en hidratos de carbono.
- Si se marea, intentemos que respire despacio y profundamente.
domingo, 2 de marzo de 2014
Mamá, me aburro...
Los niños tienen la facilidad de aburrirse de forma frecuente, aun cuando tengan juegos y juguetes en la casa, o hermanos y amigos con los que pasar el tiempo libre, muchas veces van cayendo presas de una rutina que no ocupa del todo sus intereses y que por lo tanto los desanima y los hace buscar solución en sus padres, seguramente la gran mayoría tiene que lidiar con el aburrimiento de sus pequeños de forma prácticamente diaria.
Otros niños directamente se aburren porque pasan demasiado tiempo solos, ya sea porque no tienen hermanos o porque sus padres estan ocupados y pasan mucho tiempo trabajando o no les prestan la suficiente atención, una posible causa es el uso excesivo de la tecnología durante toda la jornada.
Los expertos también indican que otro motivo por el cual los niños se aburren es porque los adultos los exponen de forma directa a una sobre estimulación basada en el uso de tecnología como la televisión, los juegos electrónicos, los juguetes con luces y sonidos fuertes o demasiadas acciones dirigidas por los adultos, que luego dejan un gran vacío en la sensación infantil.
Los niños deben ser atendidos y hay que hacer caso del hecho de que se sienten aburridos, por eso los padres primeramente deben tomar el caso seriamente y pensar en si le ofrecen tiempo de calidad a sus hijos, luego de eso es necesario que encuentren actividades para realizar juntos, mucho mejor sobre todo si tienen que ver con la naturaleza y el tiempo al aire libre.
Hay que aprovechar el tiempo libre, es decir, los días de fin de semana son los ideales para salir y visitar parques y jardines, no hace falta ir muy lejos, solamente basta con los que se encuentren cerca de la casa, así se podrá jugar con la pelota, montar en bicicleta, andar en patines, o solamente hacer un picnic, los niños disfrutarán de estas alternativas.
Pasar tiempo en la casa también puede ser positivo, se pueden hacer actividades juntos, como cocinar galletas, plantar flores en macetas, realizar dibujos y pinturas. Lo importante es limitar el tiempo de exposición frente a la televisión que solamente hace perder el tiempo valioso del día.
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