Mostrando entradas con la etiqueta Poesías. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesías. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de febrero de 2017

Balada del caracol negro

Caracoles negros.
Los niños sentados
escuchan un cuento.
El río traía
coronas de viento
y una gran serpiente
desde un tronco viejo
miraba las nubes
redondas del cielo.

Niño mío chico
¿dónde estás?
Te siento
en el corazón
y no es verdad.

Lejos esperas que yo saque
tu alma del silencio
Caracoles grandes.
Caracoles negros.


Autor: Federico García Lorca

martes, 5 de abril de 2016

Poesía: El pobre caracol

Si saca la cabeza y los cuernitos
cuando hay sol,
seguro que es un bicho
que se llama caracol.
La noche tiene luna
pero el día tiene sol.
La vida va despacio
para el pobre caracol.


sábado, 20 de febrero de 2016

Poesía: El caracol

Aquel caracol
que va por el sol,
en cada ramita
llevaba una flor.

¡Qué viva la gracia,
que viva el amor
que viva la gracia
de aquel caracol!...


Anónimo

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Poesía: Manolito el caracol

Manolito el Caracol
sale sólo si hace sol,
pues no le gusta ni un pelo
que llueva lluvia del cielo.

Es caracol de secano
-explica a todos su hermano.
-Sueña de noche y de día
con vivir en Almería.

¿Y qué hace un caracol
viviendo bajo una col,
si él lo que quiere es estar
muy cerquita de la mar?

Manolo le echa coraje,
coge todo su equipaje
y se dispone a viajar
hasta Roquetas de Mar.

 ¡Vaya, vaya, vaya, vaya..
pero qué enorme es la playa!
Y olvida pronto su pena
tomando el sol en la arena.

Un día llega una ola,
arrastra una caracola...
y Manolo, de repente,
se enamora locamente.

Caracola y Caracol
son felices bajo el sol:
se pasean por la orilla
de la mano y sin sombrilla.

Caracol y Caracola
ya no están solo ni sola
y se quieren a rabiar
allá en Roquetas de Mar.


viernes, 27 de noviembre de 2015

Poesía: El caracol Colcol

El caracol Colcol
el otro día,
no sacó sus cuernos al sol
porque llovía.

El caracol Colcol,
cuando dormía la siesta,
rodó por una cuesta,
y se rompió la testa.
(Se estrelló en la carretera)

Le vio un perro galgo.
- Señor Caracol, ¿le pasa algo?
- ¡Ay, ay, ay de esta no salgo!
- ¿Se ha roto la cabeza?
- ¡No! ¡Me he roto la casa!
Llévame al veterinario
que me ponga una gasa,
una gasa, una gasa.
- Mejor un esparadrapo.
- Dijo el doctor don Sapo.
- Doctor don Sapo usted sepa,
que tengo goteras,
la lluvia cala mi casa,
que me he roto la azotea.
El veterinario le operó.
Le curó la concha,
le juntó los pedazos,
le puso unas tiritas
de arriba abajo.
¡Qué trabajo!
Después le escayoló
y el caracol Colcol,
se convirtió
en un pelota de pin-pon.

Cuando le quitaron la escayola,
el caracol sacó los cuernos y dijo ¡hola!


Autora: Gloria Fuertes

martes, 24 de noviembre de 2015

Los 100 lenguajes del niño

El niño
está hecho de cien.

El niño tiene
cien lenguas
cien manos
cien pensamientos
cien maneras de pensar
de jugar y de hablar
cien, siempre cien
maneras de escuchar
de sorprenderse, de amar
cien alegrías
para cantar y entender
cien mundos
que descubrir
cien mundos
que inventar
cien mundos
que soñar.

El niño tiene
cien lenguas
(y además cien, cien, y cien)
pero se le roban noventa y nueve.

La escuela y la cultura
le separan la cabeza del cuerpo.

Le hablan:
de pensar sin manos
de actuar sin cabeza
de escuchar y no hablar
de entender sin alegría
de amar y sorprenderse
sólo en Pascua y en Navidad.

Le hablan:
de descubrir el mundo que ya existe
y de cien
le roban noventa y nueve.

Le dicen
que el juego y el trabajo,
la realidad y la fantasía,
la ciencia y la imaginación,
el cielo y la tierra,
la razón y el sueño,
son cosas
que no van juntas.

Le dicen en suma
que el cien no existe.

Y el niño dice:
En cambio el cien existe.

El niño
está hecho de cien.

El niño tiene
cien lenguas
cien manos
cien pensamientos
cien maneras de pensar
de jugar y de hablar
cien, siempre cien
maneras de escuchar
de sorprenderse, de amar
cien alegrías
para cantar y entender
cien mundos
que descubrir
cien mundos
que inventar
cien mundos
que soñar.

El niño tiene
cien lenguas
(y además cien, cien, y cien)
pero se le roban noventa y nueve.

La escuela y la cultura
le separan la cabeza del cuerpo.

Le hablan:
de pensar sin manos
de actuar sin cabeza
de escuchar y no hablar
de entender sin alegría
de amar y sorprenderse
sólo en Pascua y en Navidad.

Le hablan:
de descubrir el mundo que ya existe
y de cien
le roban noventa y nueve.

Le dicen
que el juego y el trabajo,
la realidad y la fantasía,
la ciencia y la imaginación,
el cielo y la tierra,
la razón y el sueño,
son cosas
que no van juntas.

Le dicen en suma
que el cien no existe.

Y el niño dice:
En cambio el cien existe.


Autor: Loris Malaguzzi

miércoles, 12 de marzo de 2014

Poesía: Las moscas

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.

¡Oh, viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!

¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!

Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,

—que todo es volar—, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales...
Moscas de todas las horas,

de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,

de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado

sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.

Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.


Antonio Machado

domingo, 5 de enero de 2014

Poesía: Tus hijos no son tus hijos

Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida deseosa de si misma.
No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo no te pertenecen.
Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos,
pues, ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas,
porque ellas, viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar ni siquiera en sueños.
Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual tus hijos como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación en tu mano de arquero sea para la felicidad.


Autor: Kahlil Gibran 

martes, 31 de diciembre de 2013

Poesía: La hormiga cojita

Rota la patita,
sin poder andar,
la pobre hormiguita
se puso
a llorar:

- ¡A ver cómo voy,
cojita que estoy...!
La oyó un caracol:
- No llore, Señora,
la llevo yo...

A ochenta por hora
pasó una tortuga:
- ¡Suba, suba suba...!
Pero un gorrión
la cogió en su pico
y se la llevó...

Así es como fue
la pobre hormiguita cojita
volando a Belén.



















Autor: J. González Estrada

jueves, 4 de abril de 2013

Poesía: El abrazo

Buscando el abrazo se nace
deseando el abrazo se muere
y la vida sus brazos esparce
y te abraza si tú también quieres.

Pero cuando tenemos espinas
por vivir solo en pedazos
viene el amor y nos mira
pero no viene a nuestro regazo.

Nos calma el abrazo materno
nos llena el abrazo amigo
deseamos el abrazo en lo tierno
como desea el pan un mendigo.

Un abrazo nos reconforta
de un abrazo la luz emana
te abraza quien tú le importas
sabiendo que el abrazo te sana.

Al abrazarnos los corazones se acercan
y se pueden oír palpitar
los enemigos se encuentran
y ya no se quieren matar.

Y cuando viaja el sentimiento
como viaja la luz sin coche
entre tus brazos me encuentro
¡Abrazándote en la noche!















Eduardo López (El Poeta del Morralito )

jueves, 7 de marzo de 2013

Poesía: Caracol sonrosado

Caracol sonrosado,
¡qué bien me suenas
cuando el labio te toca!,
¡qué bien me suenas!

Vienes virgen de canto
desde mi tierra...
Rumor de playa traes
y sal y arena,
caracol que has venido
desde mi tierra...

Cuando te toco,
mi alma se va en esencia
por tu sonido
-¡manos que a ti te enviaron!-,
en busca de ella.


















Fernando González

jueves, 14 de febrero de 2013

Enamorados

En Caracol Miricol estamos enamorados:


de nuestro trabajo, de los niños, de nuestros hijos, de nuestros nietos, de nuestra pareja, de nuestros amigos, de nuestra familia, de la vida, del amor, de la ilusión, de la esperanza, de la fantasía, de la risa, de los sueños, de los animales, de las flores, de la naturaleza, del mundo mundial...

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡FELIZ DÍA DE LOS ENAMORADOS!!!!!!!!!!!

viernes, 23 de noviembre de 2012

Poesía: El caracol Martín

Una vez en mi jardín
pasó algo extraordinario:
se vio al caracol Martín
sentado leyendo el diario.
Le pregunté preocupada:
—Oiga señor, ¿qué le pasa?
Él me dijo tristemente:
—Aquí ando, buscando casa.
—¿Qué ha pasado con la suya?
—fue mi pregunta inmediata.
—La he perdido —dijo el pobre—.
¡Un auto casi me mata!
—No se aflija, Don Martín
—le contestó mi hermanita
y en un momento le puso
sobre el lomo, una cajita.
Entonces el caracol
se fue a dormir muy contento
porque en lugar de una casa…
¡Tenía departamento!



















Alicia Esain

martes, 30 de octubre de 2012

Poesía: Caracol

Que no suba el caracol
ni al rosal, ni a la maceta,
ni al almendro, ni a la flor...
Que enseñe los cuernos,
que salga de casa,
que se estire al sol...
¡Qué caminitos de plata
va dejando el caracol
cuando sale de su casa!


Autora: Pura Vázquez Iglesias

lunes, 22 de octubre de 2012

Poesía: Lluvia, sol, caracol

En lluvia se ha convertido
el iceberg de los cielos,
que es el sol un rompehielos
y la nube ha derretido.

Tras de ella se había escondido,
hurtándose a un girasol,
y ahora ordena el caracol:
"Trashumante pisaverde,
que la casa nunca pierde,
saca los cuernos al sol."

















Clemencia Laborda

martes, 16 de octubre de 2012

Poesía: Caracol, miricol

Caracol, miricol,
métete en casa;
¡quema ya el sol!
No vayas caracol, sobre el botón,
flor de niñez, promesa
aun más que porvenir...
¡Los cuerpos a la baba, caracol!
Las entrañas del botón,
¡que nos las devore el sol!
No hagas de mariposa,
caracol, miricol.
















Miguel de Unamuno.