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lunes, 11 de abril de 2016

Mis libros preferidos en la niñez

Madresfera nos ha propuesto que contemos cuál es el libro que nos ha marcado y que consideramos que deberían leer nuestros hijos. La verdad es que han sido muchos los libros que han dejado huella en mi infancia y pre-adolescencia así que me sería complicado elegir uno o unos pocos.

Increíble que los libros que han seleccionado los miembros del equipo de Madresfera sean algunos de mis imprescindibles.

Magnífico "El tercer ojo" que casualmente yo también leí a la edad de 15-16 años. Un libro que me marcó definitivamente.

Aunque el primer libro que recuerdo que me leyera mi madre fue "El Principito" que tengo "re-re-re-petido" en mi biblioteca en diferentes formatos y ediciones. Con este libro hice un trabajo para la asignatura de filosofía de COU con el que obtuve una excelente nota. Un libro que ya he leído a mis hijos cuando tenían 3 y 4 años y que aunque les costó entenderlo del todo, sé que será uno de los que primero querrán leer cuando tengan una capacidad de comprensión mayor. Les he creado unas buenas expectativas.


Tanto los libros de colección de "Los cinco", como los "Los Hollister", "Los siete secretos", "Los tres investigadores", "Puck", "Los Gemelos", "Celia"... fueron devorados sin pausa durante mi pre-adolescencia (9-10-11 años). Mi paga semanal iba destinada a comprar cada uno de los libros de la colección de Puck, yo quería ser igual que ella... Y los demás de las diferentes colecciones los iba adquiriendo de distintas formas: trueque con amigas que luego volvían de nuevo a su destino, biblioteca del cole, regalos de cumpleaños, Reyes, Santos... Así poco a poco conseguí leerme todos.


Uno de los libros que más me marcó a los 13 años fue "Un mundo feliz" de Aldous Huxley. Lectura obligada del colegio que agradecí profundamente que me lo hiciera llegar a mis manos mi profe de Lengua.

Mis escritores preferidos a la edad de 15-16 años fueron Miguel Delibes y García Márquez. No pude parar de leer uno de tras de otro.


En general, todos los libros que nos hacían leer en el colegio fueron un lujo para mí. Los autores clásicos españoles no fueron de lectura obligada sino encantada: Cervantes, Moratín, Pío Baroja, Valle Inclán, Calderón de la Barca, García Lorca, Unamuno, Emilia Pardo Bazán, Clarín...

Me gustaba tanto leer de peque y jovencita que tenía que apuntar en un cuaderno cada título que me leía porque con lo despistada que era y soy... había veces que no sabía si ya lo había leído o no. Fui una devora-libros durante mucho tiempo hasta que me convertí en mamá... A mí siempre me ha gustado leer por la noche y desde que llegaron al mundo mis pequebichitos dejé mi pasión lectora. Al principio me quedaba dormida entre letras de puro agotamiento y ahora por las noches me dedico a leer en internet cosas sobre educación, maternidad, psicología infantil... no leo nada concreto, sino que paso de un artículo a otro de forma un poco caótica, según va surgiendo.

Sólo deseo que mis hijos sepan apreciar la maravillosa sensación que es leer un libro y que les guste, tanto como a mí, vivir tantas vidas cuando estás leyendo.

Por ahora, les encantan los cuentos... creo que es un buen comienzo y desde luego su biblioteca personal es bastante más extensa de la que yo tenía a su edad. Antes compraba libros para mí y ahora lo invierto en cuentos para ellos.

#MadresferaBooks

sábado, 2 de abril de 2016

lunes, 7 de marzo de 2016

Nuestra naturaleza humana

Un maestro oriental que vio cómo un alacrán se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó.

Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó. El animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose.
El maestro intentó sacarlo de nuevo, y otra vez el alacrán lo picó.

Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo: "Perdone, pero usted es un terco. ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua le picará?"

El maestro respondió: "La naturaleza del alacrán es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar."

Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida. 

No cambies tu naturaleza si alguien te hace daño; sólo toma precauciones. No permitas que la conducta de otras personas condicionen la tuya. 


martes, 19 de enero de 2016

Cuenta cuentos

Veamos la gran importancia que tiene contar cuentos a nuestros pequeños.

Narrar en voz alta un relato a un niño supone una actividad de gran valor intelectual, cognitivo y emocional, que todo padre o educador debería poner en práctica cuanto antes. Además de todo esto, es una magnífica forma de crear complicidad y de estrechar vínculos afectivos entre unos y otros.

Sin duda, para muchos de nosotros el ritual de nuestros padres o abuelos de leernos un cuento es uno de los recuerdos más entrañables de nuestra infancia.


A continuación otros beneficios de leer cuentos desde una edad temprana:

1. Cuanto antes entren los libros a formar parte de la vida de un niño, mejor. El hábito lector es imprescindible para realizarse personal y socialmente. De ello dependerá mucho el interés de los padres por poner libros a mano y de dar ejemplo leyendo a su vez.

2. Los cuentos estimulan la fantasía, la sensibilidad, la memoria y la expresión.

3. Ayudan a desarrollar el lenguaje, ampliando vocabulario, modelos expresivos nuevos y disipando dudas de construcción gramatical, además de despertar el intelecto, aumentando la percepción y la capacidad de comprender.

4. Los niños aprenden a escuchar con atención y a ser pacientes, elementos primordiales para el aprendizaje.

5. Los cuentos mejoran el conocimiento espacio-temporal (dónde y cuándo sucede, qué ocurre antes y qué después…).

6. Fomentan la empatía o capacidad de ponerse en lugar del otro.

7. Transmiten valores como la constancia, la amistad, la modestia, la honestidad, la lealtad, etc.

8. Enseñan a identificar emociones como el miedo, el amor, la frustración, la ira, la envidia o el deseo.

9. El niño se identifica con personajes y situaciones de las historias, lo cual le ayuda a afrontar retos y miedos con una visión más amplia. Asimismo, le facilita la resolución de problemas.

10. Todo niño desea la atención de sus padres y pasar tiempo con ellos, y el rato de contar un cuento incrementa la comunicación y la confianza entre ambos, lo que a la larga también mejora la autoestima del pequeño.

viernes, 6 de noviembre de 2015

El país de los elfos

Debajo del agua existe un país en el que brilla el Sol como en la Tierra. Las praderas son verdes y los árboles florecen. Allí también hay ciudades y palacios. En ese lugar todo es más grandioso y resplandeciente que en nuestro mundo. 


Es el país de los elfos, y allí todos son felices, porque no existe el tiempo. Si un niño se coloca en el momento adecuado en la orilla del mar y mira al fondo, entonces puede ver ese mundo maravilloso.

Con un poco de suerte puede incluso observar a los elfos cuando algunos días, a la salida del Sol, bailan en la superficie del agua, mientras cantan las canciones más dulces y relucen con todos los colores del arcoiris. Felices y despreocupados, pasean por el mar, hasta que, finalmente, desaparecen de nuevo con la bruma de la mañana.

martes, 6 de octubre de 2015

Cambiar el mundo

Un científico, vivía con preocupación todos los problemas del mundo. Estaba decidido a encontrar por todos los medios una solución. Pasaba días en su laboratorio, en busca de respuestas.

Cierto día, su hijo de 7 años, invadió su lugar de trabajo, dispuesto a ayudarle a encontrar esa ansiada solución.
El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lugar. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiera distraer su atención.
Encontró una revista, donde había un mapa del mundo, ¡justo lo que precisaba!
Con una tijera, recortó el mapa en varios pedazos y se los entregó al niño con un rollo de cinta, diciendo: Hijo, como te gustan tanto los rompecabezas, te voy a dar el mundo en pequeños pedazos, para que lo repares.

El científico pensaba, quizás demore meses, quizás nunca lo logre, por lo menos, me dejará tranquilo por un tiempo; pero no fue así.
Pasada algunas horas, escuchó la voz del niño:
- "Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo."
Al principio el padre no dio crédito a las palabras del niño. ¡No puede ser, es imposible que a su edad, haya conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes!


Levantó la vista de sus anotaciones, con la certeza de que vería un trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible? ¿Cómo había sido capaz?
- "Hijito, tú no sabías cómo es el mundo, ¿cómo lograste armarlo?"
- "Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi del otro lado la figura de un hombre. Así que le di la vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía como era.
Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y me di cuenta que había arreglado al mundo."

Si yo cambiara, cambiaría el mundo.

Autor: Anónimo

jueves, 23 de abril de 2015

Feliz día del libro

"El libro es fuerza, es valor, es poder, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor."

Autor: Ruben Darío


El día 23 de abril fue elegido como "Día Internacional del Libro", pues coincide con el fallecimiento de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega en la misma fecha en el año 1616.

jueves, 9 de abril de 2015

Educación emocional en los niños

Últimamente está muy de moda hablar de la inteligencia emocional y la importancia de ésta y su impacto en nuestras vidas y bienestar. Nuestras competencias en el ámbito emocional nos ayudan con nuestro éxito en el ámbito profesional, personal, social.

Muchos autores hablan del grave problema que tenemos hoy en día sobre el "analfabetismo emocional" de la sociedad y es muy importante EDUCAR A NUESTROS HIJOS EN EL ÁMBITO EMOCIONAL. Comparto esta idea, estamos demasiado centrados en que aprendan idiomas, refuerzos escolares, actividades, hábitos, rutinas y normas…, y tendemos a olvidarnos del ámbito que abarca el educar en la conciencia y regulación emocional.

Los colegios se están poniendo las pilas en esto, debido a que muchos problemas de bullying provienen de este "analfabetismo emocional".
Las conductas negativas (agresividad, desobediencia, rabietas…) pasan por ser reguladas a través de estrategias de control emocional, por lo tanto….¡¡EMPECEMOS A HABLAR DE EMOCIONES CON NUESTROS HIJOS!!


Es bueno que los niños, a partir de 3 años, empiecen familiarizarse con el "vocabulario" emocional. Los investigadores insisten en que ser capaz de hablar de los propios sentimientos constituye uno de los indicadores más importantes de inteligencia emocional.

¿Vuestros hijos hablan de sus emociones? y ¿VOSOTROS? Recordaros que somos el principal modelo educativo, por lo tanto os animo a incluir este registro en vuestro lenguaje.

¿Cómo le hablo a mi hijo de emociones? Hoy en día tenemos muchísimos recursos a nuestro alcance para ir abordando esta área. Os voy a presentar dos libros para empezar a movernos en esto del "lenguaje emocional", para niños de 2 a 8 años.

CARITAS DIVERTIDAS
Libro destinado a niños de 2 a 4 años. Podemos leerlo con ellos, se puede trabajar muy bien cómo se siente el protagonista en relación a los demás y pasar un buen rato "imitando" las emociones en el espejo que viene al final de libro.


EL MONSTRUO DE COLORES
Este libro es buenísimo. IMPRESCINDIBLE PARA EMPEZAR A EDUCAR EN LAS EMOCIONES. Para niños de 4 a 8 años más o menos… sencillo y muy visual. Me gusta mucho porque abarca las primeras emociones (alegría, rabia, tristeza, miedo…) y las asocia a colores.


Cuando lo acabo de leer con los niños, cogemos unas botellas de plástico y las pintamos y etiquetamos con las emociones aprendidas. Cada día escribimos en papelitos "cosas" que nos hayan hecho sentir de algún modo y lo metemos en su botella correspondiente. Esta actividad da pie para hablar de las emociones del día a día y para que nos cuenten muchas cosas que han pasado en el cole, con sus amigos, hermanos, nosotros... Aprovechar para ayudarles a etiquetar, gestionar y abordar sus emociones.
Os sorprenderá lo que les gusta y lo que os cuentan.

Autora: Marta Eguidazu Subinas
Esp. en Psicología Infantil,

lunes, 16 de marzo de 2015

El niño que pudo hacerlo

Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua. La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría.

Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.
Golpeó, golpeó y golpeó hasta que consiguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo.


A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos.

Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.
- Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente ¿cómo ha podido conseguirlo? -comentaban entre ellos.

Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.
- Yo sí sé cómo lo hizo -dijo.
- ¿Cómo? -respondieron sorprendidos.
- No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

Autor: Eloy Moreno (Adaptación de un cuento popular)

jueves, 26 de febrero de 2015

Un buen libro

Si un libro te ha llegado dentro se queda ahí para siempre. Por eso es tan hermoso descubrir el placer de la lectura.

Enseñemos a amar un libro a los niños desde que son muy pequeños, será un gran regalo para toda su vida.


martes, 17 de febrero de 2015

Leer y leer

¿Sabías que leerles cuentos a los niños, no solo entretiene, aumenta su vocabulario y colorea su imaginación?
Además les enseña estructura narrativa, presentación, conflicto, clímax y desenlace y esto permite a su vez ordenar la propia narrativa de la vida con mayor coherencia y consistencia.

Autor: Álvaro Pallamares

Pues... a leer y leer con nuestros peques, todo es positivo.




viernes, 13 de febrero de 2015

La era digital


Sin embargo yo soy de la vieja escuela y creo que, hasta el final de mis días, me seguirá gustando leer un libro de papel, con sus lomos suaves, ese olor tan "mmmmmmm" en cuanto pasas la hoja, poner el marcador en el sitio donde dejaste de leer y mirar cuanto te queda... esas pequeñas cosas tan placenteras de tener entre tus manos un buen libro y disfrutar no sólo con su lectura sino con el libro en sí mismo.

Por ese motivo, me gusta leer a mis hijos libros "que se tocan" y se ven sobre el papel. Y soy reacia a leerles cuentos en el ipad porque sé que ya lo harán ellos por sí mismos sin que yo intervenga para nada.

miércoles, 21 de enero de 2015

Un nudo en la sábana

En la reunión de padres de familia de una escuela, la directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos. Ella entendía que aunque la mayoría de los padres de la comunidad eran trabajadores, debían encontrar un poco de tiempo para dedicar y pasar con los niños.

Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó muy humildemente, que él no tenía tiempo de hablar con su hijo durante la semana.

Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo y cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya estaba acostado.

Explicó además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia. Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba reemplazar esa falta dándole un beso todas las noches cuando llegaba a su casa y para que su hijo supiera que él le había ido a ver mientras dormía, hacía un nudo en la punta de la sábana.

Cuando mi hijo despierta y ve el nudo, sabe que su papá ha estado allí y lo ha besado. El nudo es el medio de comunicación entre nosotros.

La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando comprobó que el hijo de aquel hombre era uno de los mejores alumnos de la escuela.


Este hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse con otros. Aquél padre encontró su forma, una forma simple pero eficiente. Y lo más importante es que su hijo percibía a través del nudo, todo el afecto de su papá.

Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que olvidamos lo principal que es la comunicación a través del sentimiento.

Simples detalles como un beso y un nudo en la punta de una sábana, significaban para aquél hijo, muchísimo más que un montón de regalos o disculpas vacías.

Es válido que nos preocupemos por las personas, pero lo más importante es que ellas sepan y puedan sentir nuestra preocupación y cariño por ellas.

Para que exista la comunicación, es necesario que las personas “escuchen” el lenguaje de nuestro corazón, ya que los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras.

Es por ese motivo que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el golpe de la rodilla o el miedo a la oscuridad.

Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben distinguir un gesto de afecto y amor, aunque ese gesto sea solamente un nudo en la sábana. Un nudo cargado de afecto, ternura y amor.

Vive de tal manera que cuando tus hijos piensen en justicia, cariño, amor e integridad, piensen en ti.

viernes, 26 de diciembre de 2014

El ángel y la estrella

Cuando Dios, en el cielo, estaba organizando la gran fiesta del nacimiento de Jesús, en el pueblito de Belén, convocó a una reunión a todos los ángeles que le servían, para darle a cada uno una tarea que cumplir, de modo que todo saliera muy bien y muy bonito. Los ángeles y los arcángeles se pusieron muy contentos por el gran acontecimiento que estaba a punto de suceder, y asistieron a la cita con Dios, para prestarle toda su colaboración; sólo faltó uno: el ángel más pequeño, que se sentía muy, muy triste, porque cada vez que se miraba en el espejo, podía ver que todavía no tenía alas para volar, y por eso creía que no servía para nada.

Como hacía siempre que había alguna celebración importante, Dios repartía uno por uno todos los trabajos que tenía señalados en la lista, sin darse cuenta de que “Ito”, como llamaban los demás al ángel pequeño, se había quedado en un rincón, llorando, porque estaba seguro de que, como había sucedido otras veces, él no podría cumplir ninguna misión, porque sus alitas no habían crecido lo suficiente para bajar a la tierra.

Un ángel, el más grande y fuerte, recibió la tarea de ir hasta la cueva donde María y José se habían resguardado del frío de la noche, para quedarse allí, cuidando desde afuera, que no llegara nadie inesperado a interrumpir el gran momento.

Otros, los que cantaban más bonito, fueron escogidos para ir al campo donde estaban los pastores que cuidaban sus rebaños, para contarles la gran noticia del nacimiento de Jesús.

A los más tranquilos y serviciales, Dios les encomendó la tarea de permanecer al lado de María y de José, para ayudarles en todo lo que pudieran necesitar.

Los más cariñosos serían los encargados de cuidar a Jesús cuando José lo colocara en el pesebre.

Y todos los demás, que eran muchos, muchísimos, debían volar hasta las estrellas, para colocarlas en el cielo, una a una, de manera que todo el mundo se viera como un enorme y hermoso árbol de navidad, lleno de lucecitas de colores.


Pero quedaba una tarea por hacer… Una tarea importante, y Dios no sabía a quién dársela, porque se le habían acabado los ángeles disponibles… Era una tarea para un ángel muy especial, una tarea para un ángel que fuera capaz de quedarse en un solo lugar, muy quietecito, sosteniendo la estrella más luminosa que había, y que Dios mismo había escogido como señal para iluminar a Belén y sus alrededores, y anunciar que aquella era la noche más importante de la historia del mundo y de los hombres.

Entonces Dios pasó su mirada por todo el cielo, con mucha atención, y alcanzó a ver a“Ito”, el ángel pequeñito, en su rincón… Fue hasta donde estaba, y le dijo: – ¡Qué bueno que estás aquí, porque tengo para ti un encargo importante! Sé que tus alitas no te permiten volar largas distancias y por eso estás triste, pero eres muy responsable y yo te quiero mucho, además, te necesito con urgencia. Tú eres el único que puedes resolver mi problema. Te necesito para que sostengas la gran estrella de la Navidad, sobre el pueblecito de Belén.

Ito, muy asustado le respondió: – ¡Ay Dios! ¿Pero si yo no sé volar! ¡No podré hacer lo que me pides aunque quiera! ¡Soy muy pequeño, demasiado pequeño, para esa estrella tan grande y luminosa!… ¡Hasta se me puede caer!… Entonces Dios le dijo: – No quiero una respuesta negativa. Me gustan los ángeles y las personas que creen en mí y dicen siempre “sí” a lo que les pido. Toma mi espíritu y déjate llevar por él, y podrás realizar todo lo que quieras, aunque te parezca que eres débil y pequeño. Entonces Dios sopló sobre él, y sucedió el gran milagro…

Impulsado por el Espíritu de Dios, el ángel pequeñito voló hasta la gran estrella que Dios le había mostrado, y que no estaba muy lejos, y cumplió su misión. Se quedó sosteniéndola para que no se moviera y los Reyes Magos pudieran encontrarla y seguir su camino.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Una vida perra

¿Os habéis preguntado por qué los perros viven menos que las personas? La mejor respuesta fue dada por un niño de 6 años.

Siendo veterinario, fui llamado para examinar a un perro irlandés de 13 años de edad llamado Belker. La familia del perro: Alex, su esposa Lisa y su pequeño Tom, estaban muy apegados a Belker, y estaban esperando un milagro.

Examiné a Belker y descubrí que se estaba muriendo. Les dije a su familia que no podíamos hacer ya nada por Belker, y me ofrecí para llevar a cabo el procedimiento de eutanasia en su casa.

Al día siguiente, sentí la familiar sensación en mi garganta cuando Belker fue rodeado por su familia. A Tom se le veía tranquilo, acariciaba al perro por última vez, y yo me preguntaba si él comprendía lo que estaba pasando. En unos cuantos minutos Belker se quedó dormido pacíficamente para ya no despertar.

El pequeño niño pareció aceptar la transición de Belker sin ninguna dificultad. Nos sentamos todos por un momento preguntándonos el porqué de el lamentable hecho de que la vida de los perros sea más corta que la de los humanos.


Tom, que había estado escuchando atentamente, dijo: "yo sé porqué!.

Lo que dijo a continuación me maravilló, nunca había escuchando una explicación más reconfortante que ésta. Este momento cambió mi forma de ver la vida.

Él dijo: "la gente viene al mundo para poder aprender cómo vivir una buena vida, cómo amar a los demás todo el tiempo y ser buenas personas, ¿verdad?"

"Bueno, como los perros ya saben cómo hacer todo eso, pues no tienen que quedarse por tanto tiempo como nosotros."

La moraleja es:
Si un perro fuera tu maestro, aprenderías cosas como:
  • Cuando tus seres queridos llegan a casa, siempre corre a saludarlos.
  • Nunca dejes pasar una oportunidad para ir a pasear.
  • Deja que la experiencia del aire fresco y del viento en tu cara sea de puro éxtasis.
  • Toma siestas.
  • Estírate antes de levantarte.
  • Corre, brinca y juega a diario.
  • Mejora tu atención y deja que la gente te toque.
  • Evita morder cuando un simple gruñido sería suficiente.
  • En días cálidos, recuéstate sobre tu espalda en el pasto, patas abiertas.
  • Cuando haga mucho calor, toma mucha agua y recuéstate bajo la sombra de un árbol.
  • Cuando estés feliz, baila alrededor, y mueve todo tu cuerpo.
  • Deléitate en la alegría simple de una larga caminata.
  • Sé leal.
  • Nunca pretendas ser algo que no eres.
  • Si lo que quieres está enterrado... escarba hasta que lo encuentres.
  • Cuando alguien tenga un mal día, quédate en silencio, siéntate cerca y suavemente hazle sentir que estás ahí.

sábado, 29 de noviembre de 2014

El día de las librerías

El 28 de noviembre se celebra El día de las librerías, una fiesta con la que se quiere recordar que un libro es siempre una excelente adquisición y que el mejor lugar para hacerlo es, sin duda, una librería.

De la misma forma que no hay dos personas iguales, tampoco las librerías lo son: las hay grandes y pequeñas; algunas dan cabida a muchas materias, otras se especializan en un único tema; las hay que hablan lenguas; muchas dan cobijo a letras y dibujos para los más pequeños; otras nos llevan detrás de la gran pantalla o nos ofrecen un espacio para tomar un café.

Como no podía ser de otra forma, la familia caracolera tenía que participar en una fiesta tan divertida y culta al mismo tiempo, ya que una de nuestras aficiones preferidas es leer cuentos. Y qué mejor que celebrarlo en una de las más míticas y maravillosas librerías infantiles de Chamberí: El Dragón Lector.

Además con el aliciente de ir a conmemorar este día con un taller ideal: "Invención de cuentos". 


El resultado del evento no pudo ser mejor. Mis peques María y Alejandro disfrutaron de lo lindo y después, como es habitual, nos quedamos leyendo y leyendo hasta que fue la hora de cerrar.


Un millón de gracias Pilar Pérez por tu siempre amable y generosa hospitalidad y también damos las gracias a Ángeles González-Sinde por hacernos pasar a todos un ratito tan ameno y agradable. 

Os confieso que mis peques salieron enamorados y emocionados y llegaron a casa contando a su padre las mil y una historias que se habían ido inventando sobre la marcha en el fantástico taller: un abrigo con patas buscando a su pequeño dueño, una tienda de televisores rotos que hacía fiesta cada noche, los niños perdidos en el mega-supermercado, las multicolores caperucitas: rojas, verdes, naranjas... que llevaban la cesta con comida sólo de su color correspondiente, etc... 




La tarde dio para mucho e incluso para llevarnos entre las manos algunos regalos: diploma de cuentista profesional, entradas para Mi primer festival de cine para niños y, por supuesto, también compramos un entretenido cuento de Maya Papaya: "Es la última vez que te lo digo".


domingo, 9 de noviembre de 2014

Trenzaré mi tristeza

Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello; de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los haría llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas, que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa; y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo.

Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza. Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole.


Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña, aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo. Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…

Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello. Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…

Autora: Paola Klug

Fotografía: Candelaria Rivera de la serie "Amor de Campo". Tomada en Nicaragua.

martes, 3 de junio de 2014

¿Cómo enseñar a los niños a leer?

Desde pequeños los niños disfrutan escuchando cuentos y mirando las fotografías de los libros. A partir de los cuatro, cinco y sobre todo seis años de edad las escuelas centran su actividad en desarrollar su capacidad lectora.

Sin embargo, familiarizar a los niños con la lectura antes de que aprendan en la escuela no es una idea descabellada. Los niños pueden aprender si se les ayuda en casa, pero a menudo los padres no saben cómo encaminar a su hijo en este fantástico mundo, cómo introducir ese hábito que desarrollará su fantasía y su capacidad lingüística.


Por ello vamos a introducir una serie de acciones que pueden fomentar este hábito de lectura y estrechar los lazos afectivos:
  • Lee a tu hijo cuando es más pequeño, incluso cuando es recién nacido. De esta forma apreciará los libros desde una edad muy temprana. Si desde el principio percibe que los libros son objetos para jugar es probable que más adelante no disminuya su interés en ellos.
  • Mientras lees el libro, o una vez que él haya aprendido a leer, hazle preguntas acerca del libro o anímale a adivinar qué pasará al final. Esto hará que el niño interactúe con el libro y es una forma muy eficaz de desarrollar su comprensión. Algunos niños aprenden a leer con mucha fluidez pero a la hora de la verdad no han entendido gran cosa. Es importante que aprendan a leer, pero lo es tanto o más que dialoguen con el texto y que se formulen preguntas sobre lo leído para ir desarrollando su capacidad crítica y su comprensión verbal.
  • Recomendamos que al principio comiencen con libros con muchas ilustraciones. Imágenes alegres, letras grandes y de colores vivos serán ingredientes fundamentales para animar al niño a leer, junto con el entusiasmo transmitido por el padre o la madre.
  • Elige libros y cuentos que entusiasmen al niño. En cuanto sea posible, procura que sea el pequeño quien escoja libros de su interés. La actitud positiva será primordial y, ante todo, debemos conseguir que el libro despierte su curiosidad. La motivación es muy importante en el desarrollo de cualquier habilidad.
  • Cuando tu hijo pueda estar quieto en un lugar cerrado, llévale a una biblioteca. Así, el niño tendrá la oportunidad de familiarizarse con los libros y estará construyendo un lazo con la lectura. Deseará volver muchas veces para elegir el libro que quiera.
  • Predica con el ejemplo. El niño sentirá más interés por leer si habitualmente te ve con un libro en la mano. Piensa que los niños aprenden por imitación. Si nota que te gusta leer, es probable que despiertes ese gusanillo en él.
Te animamos a manejar libros con tu hijo en una edad temprana. Verás lo gratificante que es verle leer de forma autónoma y ver cómo disfruta enseñándole a sus hermanos o amigos cosas que ha aprendido.