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martes, 22 de marzo de 2016

Aprendiendo buenos modales (XIX)

Consejos de abuelita:

- No vayas donde no te invitan. No hables de lo que no sepas. No te metas en lo que no te importa.
- No abrir la nevera en casa ajena.
- No llamar después de las 10 de la noche.
- No hacer una visita a la hora del almuerzo.
- No entrar en las habitaciones de una casa ajena.


Estas eran algunas reglas de buena educación y lo siguen siendo: porque la educación nunca pasa de moda.

martes, 12 de enero de 2016

Buenos modales para niños

Todo lo que debemos enseñar a nuestros niños para que sean educados y se comporten bien ante los demás.
  • Cuando pidas algo, empieza siempre con un "Por favor…"
  • No interrumpas a los adultos que están hablando entre sí a menos que sea una emergencia. Ellos notarán que estás allí y te atenderán cuando terminen su conversación.
  • Cuando recibas algo da siempre las "Gracias".
  • Para entrar a una conversación en la que no estás invitado, sería una educada forma de comenzar a hablar con un "Disculpe..."
  • Si tienes alguna duda acerca de hacer algo, pide permiso primero. Puedes ahorrarte horas de arrepentimiento después.
  • No todo el mundo está interesado en lo que No te gusta. Mantén tus opiniones negativas para ti.
  • No comentes con otros las características físicas de alguien a menos que sean un cumplido, que siempre es bienvenido.
  • Cuando alguien te pregunte cómo estás, responde amablemente y entonces pregunta cómo está usted.
  • Cuando has pasado un tiempo en casa de un amigo recuerda dar las gracias a los padres por tenerte allí y por el buen tiempo que pasaste.
  • Toca las puertas cerradas -  y espera para ver si alguien responde - antes de entrar.
  • Cuando haces una llamada preséntate primero y luego pregunta si puedes hablar con la persona que estás llamando.
  • Sé amable y di “gracias” por cualquier regalo que recibas. Aún en tiempos actuales de emails una nota escrita a mano tiene un gran poder.
  • Nunca uses un lenguaje inapropiado frente a los adultos.
  • No llames a las personas con sobrenombres.
  • No te burles de alguien por ninguna razón. Esto es cruel.
  • Aún cuando sea aburrida la reunión o el recital musical, siéntate quieto y muéstrate interesado. Los que tocan o hablan están haciendo lo mejor que pueden.
  • Si te tropiezas con alguien di inmediatamente: Disculpe.
  • Cubre tu boca cuando toses o estornudas, no te suenes la nariz en público.
  • Cuando vas a abrir una puerta mira si viene alguien después para que la mantengas abierta mientras pasa.
  • Si ves a tus padres, profesor o vecino trabajando en algo, diles que si puedes ayudarles, y hazlo, tal vez aprendas algo nuevo.
  • Cuando un adulto te pida un favor, hazlo sin quejarte y con una sonrisa.
  • Cuando alguien te ayuda dile: Gracias, así querrá ayudarte otra vez.
  • Usa correctamente los cubiertos, si no estás seguro cómo se hace, pídele a un adulto o a tus padres que te enseñen.
  • En la mesa al comer, mantén una servilleta cerca de ti, úsala para limpiarte la boca cuando sea necesario.
  • No te atravieses en la mesa para alcanzar algo, pide por favor que te la alcancen.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Educar en la amabilidad

Todos queremos que nuestros hijos sean buenos, trabajadores, inteligentes... y, sobre todo, que sean felices. Una de las claves de la felicidad no es dar muchos regalos a nuestra prole, sino educarles bien para que sean buenas personas y entiendan la importancia de la amabilidad y la empatía.

La empatía, la capacidad de preocuparse por lo que pasa a los demás, es esencial en el día de hoy y así lo transmiten los padres. Sin embargo, una investigación elaborada en la Universidad de Harvard (Estados Unidos) ha puesto de relevancia que los niños no "reciben" este mensaje de sus padres: la mayoría cree que sus padres se sentirán más orgullosos de ellos si sacan buenas notas en lugar de si ayudan a un compañero de clase, por ejemplo.

Este trabajo se ha basado en encuestas a 10.000 niños del país norteamericano que estudian en los últimos cursos de Primaria  y los primeros de ESO. Según sus datos, los jóvenes hoy en día valoran más su felicidad personal porque así creen que lo hacen sus padres.

Alerta sobre las generaciones futuras

Con los resultados de su estudio, los autores alertan de que cuando los jóvenes "no priorizan el cuidado por los demás y la justicia sobre aspectos de éxito personal" acaban teniendo "más riesgos de desarrollar formas de comportamiento dañino". Estos comportamientos dañinos son la crueldad, ser deshonestos y no respetar a los demás, según señala la propia investigación.

Por suerte, no todo está perdido: a juicio de los autores del informe, la amabilidad y la justicia "aún cuentan" para jóvenes, padres y profesores como valores importantes. Por ello, han elaborado estos consejos a seguir para que los niños de hoy sean ciudadanos éticos, amables y justos hoy y cuando crezcan.


Consejos para criar hijos amables

1.- Practicar la amabilidad
Tal y como recuerdan los autores de la investigación, los niños no nacen siendo buenos ni malos, sino que la educación que reciben y practican es la que determinará cómo se educan y, por tanto, serán en el futuro.

Por ello, para ser amables ponen el ejemplo de un instrumento: hay que practicar para aprender a tocarlo... y así ocurre con la amabilidad: se debe ensayar cada día, ya sea ayudando a un compañero con los deberes, por ejemplo.

2.- Las dos habilidades esenciales
En la vida y en la amabilidad hay dos habilidades que son esenciales, y que los padres debemos enseñar a nuestros hijos: la cercanía y la perspectiva. La cercanía, porque debemos ser atentos con los demás y mostrarnos cercanos y preocupados por su bienestar; y la perspectiva, porque debemos ser capaces de ver la situación en su totalidad y, de este modo, identificar las diferentes formas que hay de enfrentarse a ella.

Los autores de la investigación aseguran que si los niños son capaces de ponerse en la piel de los demás, pensando en diferentes perspectivas según quién experimente cada situación, estarán desarrollando interés por aquello que les pasa a los demás y, por tanto, podrán ser más justos con su entorno.

3.- Dar ejemplo
Los padres debemos dar ejemplo a nuestros hijos, pues los mayores que educan a los niños somos su modelo a seguir. Ahora bien, como puntualizan los investigadores, ser el modelo de un niño no significa ser perfecto ni tener las respuestas a todas las preguntas que nos puedan formular.

Ser un modelo a seguir es "lidiar con nuestros defectos, reconocer nuestros errores, escuchar a nuestros hijos y alumnos y conectar nuestros valores con su forma de ver el mundo", en palabras de los autores de la investigación.

Aquí ponen de relevancia que no sólo los padres son los modelos, sino también los profesores. Todos debemos tratar de ser buenos modelos y, a su vez, poner en práctica las dos perspectivas de las que hemos hablado antes: mostrarnos comprensibles, empáticos y justos.

4.- Adiós a los sentimientos destructivos
Enfado, envidia, miedo, vergüenza... son sentimientos destructivos de los que nadie se escapa: todos los hemos sentido alguna vez, pero debemos aprender a controlarlos y hacerlos constructivos y enseñar a nuestros hijos a conseguirlo.

5.- Autocrítica
El último consejo es tan claro como sencillo: hacer autocrítica. Los padres, pero también los profesores y demás educadores, debemos pararnos a pensar qué mensaje estamos transmitiendo a nuestros hijos con nuestro comportamiento, y si es ese el que queremos enviarles. Si no es así, hay que ponerse manos a la obra para cambiar.

Fuente: Hacer Familia

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Aprendiendo buenos modales (XVIII)

No poner los codos en la mesa

Es una norma básica de educación en la mesa no poner los codos sobre la misma.


Lo que sí es adecuado y está aceptado es descansar los antebrazos ligeramente en el borde de la mesa, sobre todo cuando participamos en una conversación con alguien que se encuentra al otro lado de la mesa. Con este gesto se demuestra interés en lo que nuestro comensal está diciendo. Sin embargo, tengamos en cuenta que la mesa no está allí para apoyar nuestro peso.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Reglas de urbanidad

Cada día existen aprendizajes y descubrimientos, modas y conceptos actualizados, pero sin darnos cuenta, olvidamos y desestimamos algunos de los más antiguos e importantes modales y cada vez los vamos sacando de nuestra vida. Por lo tanto, las nuevas generaciones comienzan a crecer sin ellos. Nos referimos a las Reglas de Urbanidad.

Las Reglas de Urbanidad tuvieron su inicio cuando el hombre comenzó a mezclarse socialmente, entonces estableció formas, reglas, conceptos y modales de respeto al prójimo y de la forma más elegante y apropiada de relacionarse con las demás personas. Todas estas reglas fueron mejorando y cambiando de acuerdo a las épocas y a la evolución del hombre. Fueron adaptadas a las diferentes sociedades, climas y clases, en las diferentes escalas sociales y nacionalidades. Cada grupo étnico adoptó las más adecuadas a sus criterios, idiosincrasia, religiones y formas de pensar; pero siempre respetando las relaciones humanas. Eso es urbanidad, consiste en saber convivir en comunidad, saber comportarse de modo correcto en cualquier ocasión para agradar a quienes nos rodean. Para cultivar esta virtud, es imprescindible desarrollar el "tacto social", mantener una cortesía civilizada, a la hora de relacionarse con las demás personas.


En la sociedad actual, muchas de estas reglas han sido olvidadas y ellas están totalmente relacionadas con el crecimiento personal de cada individuo y de su evolución general y en este caso, la espiritual.

Cuando se quiere crecer espiritualmente se debe tener una educación interna y externa de todas las cosas que refieren al hombre, en la existencia humana. He aquí la importancia de las Reglas de Urbanidad y su relación con el misticismo y la espiritualidad.

Principios básicos de urbanidad:
  • Respetar al otro como un otro: su carácter, su amor propio, sus opiniones, inclinaciones, caprichos, costumbres, etc., aunque las consideremos defectos. El respeto da un paso más que la tolerancia.
  • Escuchar, más que hablar: descubrir quién es el otro, qué quiere, qué piensa. No dirigirse a él como si fuera una proyección de nosotros. Hablar sin descanso es una descortesía hacia los demás, y además revela cierto egoísmo.
  • Comprender, antes que juzgar: no odiar al otro ni hablar mal de él ante otros por lo que creemos que son sus defectos. Siempre es mejor preguntarse: ¿qué hace que la persona que nos molesta actúe de la forma en qué lo hace? Así, será más fácil que comprendamos y más difícil que odiemos.
  • Pensar antes de actuar o de hablar: elegir siempre la mejor oportunidad, no ser imprudente. Evitar palabras molestas, observaciones poco delicadas, descorteses o demasiado personales.
  • Ser discreto: no hacer preguntas que nos hagan parecer excesivamente curiosos, ni divulgar los secretos que otros nos han confiado. De lo contrario, nos ganaremos que nadie confíe en nosotros.
  • Adecuar el discurso a los conocimientos del otro: evitar hacer comentarios sobre historia, ciencia, cultura o arte cuando no se conoce el grado de conocimiento de las personas que escuchan.
  • Adecuar el discurso a la situación del otro: percibir cuál es su estado anímico y, según eso, decir lo que sea apropiado.
  • Tratar a los demás como nos gustaría ser tratados.
En cuanto a nuestra educación como padres, es lógico que para que las personas cumplan con su misión por completo, deben ser educadas desde la infancia con las más elementales reglas de urbanidad. Por eso se dice que la educación nace en la cuna.

Desde que el bebé tiene primer contacto al nacer con sus padres y familiares, comienza la educación. Por eso los padres deben tomar como primeras normas de educación los siguientes puntos:
- Hablar en voz baja, con dulzura, calidez y seguridad ante el bebe en la cuna.
- No discutir jamás delante del niño y mucho menos decir malas palabras.
- Dar ejemplo siempre, no realizar nada obsceno, no criticar, ni hablar mal de otras personas, inclusive familiares.
- Mantener una disciplina general en todo momento, tener orden, respeto de los horarios, cumplimiento del trabajo, buena administración del dinero y buenas relaciones humanas.
- Cenar todos los días en familia dándole el ejemplo con una buena mesa servida, buenos hábitos alimenticios y buenos modales.
- Enseñarles a cumplir con sus deberes, desde las tareas en la escuela, hasta el cumplir con promesas y ofrecimientos a otros niños o personas. Así les enseñaremos a ser hombres y mujeres de palabra.
- Desde bien pequeños darle el ejemplo y mostrarle que el saludo, aunque no conozcamos a la persona, es básico para dar una buena impresión siempre.
- Hablar correctamente el idioma que tengamos.
- Ser sociables, poder sostener una conversación con todo tipo de personas. Ser cortes ante todos.
- Vestir apropiadamente, de acuerdo a la edad y a la ocasión.
- Tratar de evitar discusiones en tonos alterados y bajo estados emocionales extremos. Una sonrisa junto a una disculpa, es la mejor forma de evitar altercados desagradables.
- Respetar la puntualidad y de no poder asistir por causas inevitables, comunicarlo con tiempo.

 Estas son algunas de las principales reglas de urbanidad que si ponemos en práctica dando nuestro ejemplo a nuestros hijos, lograremos un futuro lleno de respeto hacia el prójimo.


Todas estas reglas, que podrían sintetizarse en: TRATAR A LOS DEMÁS COMO NOS GUSTARÍA SER TRATADOS, resultan básicas para vivir civilizadamente.

Por lo general, no están escritas, pero cuando todos las respetan nuestra vida se hace más agradable. Es importante cumplirlas, ya que cuando se hace, da un buen ejemplo. Ni hablar de la gentileza: pedir por favor, agradecer, ceder el asiento. Ser gentiles y civilizados, más allá del cumplimiento de ciertas normas básicas, implica recordarle al otro que es persona, y que la relación que podemos tener con él es una relación entre personas. En ámbitos en donde reina el buen trato, con tacto y civilidad, se vive mejor, el ambiente mejora y las relaciones humanas se enriquecen.

Si nos fijamos, está íntimamente relacionada la enseñanza de urbanidad con la educación en valores.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Aprendiendo buenos modales (XVII)

La amabilidad es un idioma que el sordo puede oír y el ciego puede ver.

Sé amable y no mires con quién.


martes, 1 de septiembre de 2015

Aprendiendo buenos modales (XVI)

Normas de educación en un ascensor

En un espacio tan pequeño como el de un ascensor hay que tratar de ser educado y agradable con las personas que comparten con nosotros ese lugar.

El uso del ascensor es tan simple como apretar un botón. Pero otra cosa es saber qué reglas de comportamiento debemos tener en cuenta cuando lo utilizamos:
  • Por mucha prisa que se lleve, no se deben apretar los botones de todos los ascensores disponibles. Hay que respetar cuales suben y cuales bajan y  no hacer subir o bajar todos a la vez, con el consiguiente perjuicio que puede hacerse a otras personas.
  • Ocupación. No se debe entrar en el ascensor que ya está completo. Hacer un hueco en el mismo, no es una cuestión de ganar tiempo o aprovechar el ¨viaje¨, es una cuestión de seguridad; también es una molestia para el resto de ocupantes.
  • Si vamos corriendo o a paso ligero hacia un ascensor, pero nos sigue otra persona, no demos al botón para subir corriendo. Tenemos que esperar a que llegue esa persona (o varias personas). El ascensor es un elemento común que todos deben compartir. Es muy desconsiderado oír pasos tras nosotros y ¨llevarse¨ el ascensor para nosotros solos.
  • Saludos. Al entrar y al salir del ascensor hay que saludar. Al menos dar los buenos días (tardes o noches), y un adiós (hasta luego, etc.) al salir.
  • Movimiento. Al entrar en un ascensor se debe colocar lo más alejado posible de la puerta para dejar sitio al resto de personas que vayan entrando. Para salir del ascensor la gente se aparta moviéndose dentro del ascensor, pero no salen fuera del mismo (salvo excepciones). Si el ascensor es muy grande, podemos ir indicando que salimos en el próximo piso para que la gente nos vaya dejando sitio. Podemos indicar: ¨Permiso, me bajo¨ o alguna expresión similar.
  • Retención. El ascensor no se retiene en una planta para hablar con otras personas, para esperar a que traigan algo o por motivos parecidos. Se debe liberar, y llamar de nuevo cuando sea preciso.
  • En los ascensores no se debe dar la espalda a otras personas. En el caso de grandes ascensores, generalmente, los de grandes edificios de negocios y grandes almacenes, puede ser imposible no dar la espalda a los demás ocupantes. Las personas se suelen ir colocando en filas, que se van llenando a medida que las personas van entrando. En este caso, si que se dan la espalda muchos de los ocupantes. En el caso de ascensores de menor tamaño, y los de la mayor parte de pequeños edificios y comunidades de vecinos, es más correcto no dar la espalda.
  • Accesibilidad. En la medida de lo posible la zona de botones del ascensor debe dejarse libre para que cada persona que entre pueda pulsar su botón. Si no es posible, hay que preguntar a que piso va y pulsar el botón por la otra persona.
  • Carga. Si llevamos muchos paquetes o tenemos que subir algún objeto de gran volumen, debemos esperar a que el ascensor esté desocupado, para evitar molestar al resto de ocupantes.
  • Preguntar. Aunque los ascensores cuentan con grandes avances técnicos, y cada cual presiona el botón del piso al que desea subir, aún hay ascensores que necesitan de la presión del botón de cada piso en cada parada. Siempre que entren varias personas al mismo tiempo, es correcto preguntar a que piso van para presionar el botón del piso más próximo al que están.
  • Comportamiento. En el ascensor no se fuma ni se come. Y tampoco se debe entrar cubierto (capuchas, sombreros, viseras, etc.).
  • Al entrar, los hombres ceden el paso a las mujeres. Al salir, generalmente por cuestiones físicas, salen los más cercanos a la puerta.
Fuente: Protocolo.org

domingo, 12 de julio de 2015

Aprendiendo buenos modales (XV)

El uso correcto de la servilleta:

- La servilleta se toma de la mesa, y se desdobla (sin aspavientos, como si fuera a hacer un truco de magia), y se coloca sobre el regazo. En el caso de que la servilleta tenga un tamaño considerable, se puede colocar en el regazo doblada por la mitad.

- La servilleta nunca se coloca al cuello, como un babero. Eso solamente se hace con los niños.

- Para levantarnos o hacer cualquier tipo de pausa que requiera nuestra ausencia de la mesa, la servilleta se deposita, ligeramente arrugada en el lado derecho del plato. Nunca se deja bien doblada como si no se hubiese utilizado.

- La servilleta sólo debe utilizarse para limpiarse los labios antes y después de beber, y para quitar cualquier pequeña mancha de comida de la cara (por ejemplo un poco de salsa en los labios).

- La servilleta no se utiliza para secarse el sudor, sonarse la nariz, limpiar una copa o un cubierto, limpiarse los zapatos, etc. Cualquier uso que no sea el descrito anteriormente, limpieza de los labios y manchas de comida, no es correcto.


- Los servilleteros, aros o "anillos" para las servilletas, como se llaman en otros países, sólo se utilizan en el ámbito familiar. Las servilletas deben presentarse solas.

- La mejor forma de colocar la servilleta es doblada de forma rectangular, o bien en forma triangular. Los doblados "artísticos" sólo se dejan para ocasiones más familiares e informales, en ocasiones especiales.

- Cuando terminamos de comer, la servilleta se deja de la misma manera que para hacer una pausa. Al lado derecho, ligeramente arrugada, pero nunca doblada como si no se hubiese utilizado.

- Si hemos tomado algún alimento, que nos ha hecho manchar con exceso la servilleta, lo mejor es dejarla por el lado que menos suciedad tenga.

jueves, 16 de abril de 2015

Buenos consejos

15 buenos consejos para poner en práctica:
  1. Sonreír.
  2. Dar las gracias (aunque no estuviese por qué hacerlo).
  3. Recordarle a los demás cuánto los amas.
  4. Saludar con alegría a esas personas que ves a diario.
  5. Escuchar la historia del otro, sin prejuicios, con amor.
  6. Detenerte para ayudar. Estar atento a quien te necesita.
  7. Levantarle el ánimo a alguien.
  8. Celebrar las cualidades o éxitos de otro.
  9. Seleccionar lo que no usas y regalarlo a quien lo necesita.
  10. Ayudar cuando se necesite para que otro descanse.
  11. Corregir con amor y no callar por miedo.
  12. Tener atenciones con los que están cerca de ti.
  13. Limpiar lo que uso en casa.
  14. Ayudar a los demás a superar obstáculos.
  15. Llamar por teléfono a tus padres o a un amigo que está pasando mal momento.

martes, 10 de marzo de 2015

Aprendiendo buenos modales (XIV)

Una sonrisa es una muestra de cordialidad, un gesto que indica a la otra persona las ganas de agradar y de ser amable.


"El mejor protocolo es una buena sonrisa".

Autor: D. Felio Vilarrubias, (experto en protocolo). 

jueves, 26 de febrero de 2015

Aprendiendo buenos modales (XIII)

A veces vas caminando por tu derecha y de frente viene otra persona pegada a la pared -por su izquierda- que de forma obstinada sigue su paso haciendo que nos apartemos, teniéndonos que desplazar a nuestra izquierda. Mal hecho. Esa obstinación es de personas maleducadas.


Cada uno debe ir por su derecha, en el sentido en el que vaya caminando.
A las mujeres, las personas mayores y a los niños se les debe ceder el lado que está más cerca de los edificios.

lunes, 19 de enero de 2015

Normas básicas de convivencia

Llegas ----------------- Saluda
Te vas ----------------- Despídete
Recibes un favor ------ Agradece
Prometes -------------- Cumple
Ofendes --------------- Discúlpate
No entiendes --------- Pregunta
Tienes ---------------- Comparte
No tienes ------------- No envidies
Ensucias -------------- Limpia
No te cae bien ------- Respeta
Amas ----------------- Demuéstraselo
No vas a ayudar ----- No estorbes
Rompes -------------- Repara
Pides prestado ------- Devuélvelo
Te hablan ------------ Contesta
Enciendes ------------ Apaga
Abres ----------------- Cierra
Compras ------------- Paga


¿Te gustaría que los demás te traten así? Compórtate tú así.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Aprendiendo buenos modales (XI)

Buenos modales en la mesa:

Es muy importante saber comportarnos en la mesa, tanto en nuestra casa como en un restaurante. 

  • Sentarse correctamente es lo primero.
  • No apoyar los codos en la mesa.
  • No hablar con la boca llena.
  • No gritar, jugar, ni molestar al comensal vecino.
  • Esperar que la comida esté servida para todos antes de empezar a comer. 
  • Si se desea algo de la mesa, no estirar el brazo sobre la comida, sino pedir que alguien pase lo que se desea: sal, mantequilla, pan, ensalada, etc...
  • Después de comer, no hay que olvidar dar las gracias y esperar a que todos terminen de comer antes de poder levantarse del asiento, y si es necesario hacerlo, pedir permiso.
  • Es muy importante no interrumpir la conversación de los mayores.
Los buenos modales se han de practicar en cualquier lugar y/o situación.






sábado, 20 de diciembre de 2014

viernes, 12 de diciembre de 2014

Aprendiendo buenos modales (VII)

Aunque “Las Meninas” te encante. Procura no señalar, ni decir que te gustan a gritos y mucho menos con tu dedo tocar.