lunes, 31 de marzo de 2014

Maestro en el aula

Un buen maestro:

- Escoge y elige sus batallas: lo que es realmente importante y una prioridad, o lo que no lo es.

- Rara vez se queda detrás de su mesa, y rara vez se sienta. Sabe que el verdadero trabajo se hace "en las trincheras", y por eso recorre el aula.

- No tiene miedo de pedir disculpas y admitir sus errores: sabe lo importante que es correr riesgos en el aula y que la toma de decisiones sobre las cosas nuevas, las innovaciones, que aporte al aula es una gran responsabilidad.

- Es reflexivo y se toma su trabajo como algo personal: cuando las cosas no salen según sus previsiones, se toma su tiempo para reflexionar y considerar formas alternativas... para la próxima.

- Es excelente conversador. Puede conseguir un aula llena de estudiantes debatiendo, con facilidad: es maestro de las preguntas y planteamientos que llevan al alumnado a un nivel superior de reflexión.

- Puede justificar y explicar sus decisiones a sus colegas, a las familias y a los alumnos. Nunca hace las cosas solamente porque "siempre se han hecho así".


- No se preocupa por lo "bien" que hace las cosas, por lo "duro que trabaja", sino por la calidad del aprendizaje de sus estudiantes y por cómo les ha ayudado a crecer. Es capaz de cambiar el enfoque y mantener la atención de sus alumnos, mostrando empatía.

- Espera y exige mucho a sus colegas: quiere ser parte de algo más grande que él mismo. Cree, firmemente, que a través de la colaboración puede lograr algo más.

- Siempre está buscando maneras de mejorar su práctica docente y perfeccionar las competencias profesionales; maneja las herramientas que realmente mejoran el aprendizaje del alumno y su éxito personal, académico y/o profesional.

- Valora, sobre todo lo demás, las relaciones con su alumnado: cuando los estudiantes lo necesiten, estará allí para aconsejarles y ayudarles hasta que no quede ningún otro recurso.

Yo de mayor quiero ser...

domingo, 30 de marzo de 2014

Un buen profesor

El otro día leí en el facebook de mi amigo Juan Soto Ivars (un magnífico escritor) una reseña que me llamó la atención y por eso os la copio tal cual fue escrita:

"La primera vez que leí "Cien años de soledad" tenía 15 años y estaba en clase de economía. Mi profesor estaba explicando algo relacionado con los balances y yo leí ese comienzo tan cojonudo de mucho tiempo después frente al pelotón de fusilamiento y ya no podía parar. El profesor se acercó a mi mesa a ver qué leía sin dejar de dar su lección. Y amigos, me permitió seguir leyendo. Mucho tiempo después nos hicimos amigos y me confesó aquel episodio. Pensó que ya tendría tiempo para aprender a hacer balances, pero supo ver que ese minuto de estraperlo en la adolescencia, de leer a escondidas, iba a ser fundamental. Fue un testigo sensible a quien le debo mucho."

Y ahora una pequeña reflexión al respecto. 



viernes, 28 de marzo de 2014

Taller de manualidades: El soldadito de plomo

En esta ocasión llenaremos Caracol Miricol de un escuadrón muy guerrero. Vamos a fabricar unos soldaditos que no serán realmente de plomo, pero que sin duda serán los más valientes e intrépidos que se hayan podido conocer en la Historia.


Este sábado día 29 de marzo libraremos mil batallas de risa, juegos y diversión, y estamos seguros de que nos lo pasaremos genial.

Os esperamos a todos de 17:30 a 19:00 h.

Precio: 10€.

Paseo de Eduardo Dato, 5.

Energía por la mañana


jueves, 27 de marzo de 2014

Un paquete sorpresa

Hoy en día si los niños vinieran de París, no los traería la cigüeña, sino un avión o un tren o un camión y llegarían empaquetados de la siguiente forma; con su manual de instrucciones para mayor comodidad.